• Si congela la carne, siempre por debajo de los -18 C (se requiere congelador con mínimo de 3 estrellas), la carne se mantiene en perfectas condiciones durante meses. En este caso, si la congelación se hace en casa, la carne puede ser más seca, sobre todo porque la congelación es más lenta de lo deseable. Si su frigorífico dispone de la opción congelación-rápida, utilícela.
  • Es aconsejable que la congelación no se realice con bandejas. Las bandejas están hechas de un material plástico que podrá pasar a la carne. Esto no siempre se produce, pero muchos consumidores tienden a descongelar directamente en el microondas separando la carne congelada de la bandeja. En estos casos, muchas veces queda material adherido a la carne, con lo que al descongelar se calienta el material plástico y se disuelve en parte de la carne. Esto hace que puedan quedar residuos.
  • Se recomienda una descongelación muy lenta dentro de la propia bolsa de vacío, para que la carne recupere todas sus propiedades.
  • Si limpia los jugos exudados de la carne de la bandeja, es preferible hacerlo con papel desechable que con un paño
  • El agua en las bandejas se debe a que la carne pierde agua con el tiempo, sobre todo si se trata de filetes, ya que la estructura del músculo se ha roto con el cuchillo. Como consecuencia, el agua que haba dentro de las células sale al exterior y es lo que vemos en las bandejas. Por otra parte, cuanto más fresca está la carne, más agua se acumula en la bandeja.
  • No confunda un color más oscuro de la carne, por ejemplo en los filetes del fondo de una bandeja envasada, con peor calidad. La causa es que la mioglobina, que es la proteína que le da color, cuando no tiene oxígeno, se oscurece. Por ello, la parte que no está en contacto con el aire tiene un color oscuro. Separe las piezas y déjelas en contacto con el aire y verá como el color se aclara y se vuelve rojo-rosáceo.